Un Número de la Revista Qué

Es el lunes que sigue a las elecciones de constituyentes del domingo 28 de julio de 1957. Buenos Aires aún conoce la escarcha, y cuando llueve los porteños usan galochas.

En las huestes de la Unión Cívica Radical Intransigente reina la desazón. La derrota abruma. El partido se dividió el año pasado, y ahora la Unión Cívica Radical del Pueblo ha obtenido 2.117.160 sufragios, detrás del voto en blanco (2.119.147). La UCRI, menos. Sólo 1.821.459. No hay vuelta atrás. El mensaje de la concordia que insinuara Arturo Frondizi no ha llegado a la gente. Adiós a las presidenciales. Habrá que pensar cómo afrontar la cuesta con esa pesada carga encima ¿A quién echarle la culpa? ¿No será Frondizi el responsable? Claro que sí. No haber construido el eje de la campaña sobre el antiperonismo ha sido un error. Ricardo Balbín tenía razón. En especial con su aporte de ideas y dirigentes para el gabinete de la Revolución Libertadora. Es ahora el candidato oficial. Quizás convenga tender puentes con los antiguos amigos para preparar el regreso. Gestos, comidas, charlas. Códigos políticos del siglo XX.

Por cierto un sector del Movimiento de Intransigencia y Renovación de la Unión Cívica Radical desde 1955 ha reclamado la unión de los sectores nacionales y populares y la conformación de un gran movimiento democrático, pero ahora habrá que desandar ese camino.

Pero la UCRI, aún siendo una fuerte estructura partidaria, no es la única organización o grupo que sostiene la candidatura de Frondizi. Hay varias más. Incluso existen sectores nacionalistas muy ilustrados que lo hacen, entre ellos discípulos del padre Julio Menvielle.

En especial está la usina, formada alrededor de la revista Qué sucedió en siete días. Este grupo, ajeno a la tradición radical por su diferente formación político-ideológica, conforma el denominado Comité de Campaña, con cuadros políticos de distintas extracciones, aunados en su anhelo de construir un amplio frente político de pensamiento nacional, y el Centro de Estudios Nacionales, donde funcionan equipos de investigación encargados de diagnosticar y elaborar las propuestas para la futura acción de gobierno.

Rogelio Frigerio lee los resultados finales. Es un esclavo del método. Sabe. Y en, especial, entiende. Sabe que debe saber, pero también que es más importante entender,  que saber. Cometerá a lo largo de su vida inúmeros errores políticos en lo táctico, pero en la estrategia el suyo es el ideario político perfecto, un nacionalismo de resultados. De eso entiende. Mucho. Como ninguno. Y al leer comprende que en la derrota se trasluce con claridad, límpida, la victoria que vendrá el año que viene. Después de leer, escribe.

Lo que escribe aparece en el número 141 de la Revista Qué sucedió en siete días, del 30 de julio de 1957. Es su editorial titulado «El sufragio es el instrumento de la próxima victoria popular». La cuenta que hace Frigerio es muy obvia, aunque los radicales intransigentes no la entiendan. Hay que trabajar para sumar la mayor parte de los votos en blanco a los de la UCRI. Así será presidente Frondizi. E inaugurará el más formidable proyecto de desarrollo que recuerda la historia argentina.

Lo que escribe Frigerio da comienzo a la comprensión de la dirigencia política del fenómeno del peronismo, hasta entonces negado. Su prédica y militancia desembocarán en el pacto Perón-Frigerio que atenuará la crueldad y desatino de la proscripción electoral justicialista. Es política real pura. Ricardo Balbín lo comprenderá también, se abrazará con Perón en 1972 y hará de su obituario verbal en el Congreso una página central de la historia. Más adelante Raúl Alfonsín le otorgará al peronismo su carta de ciudadanía, el reconocimiento final, con el Pacto de Olivos. Recién allí se aceptará al peronismo en el marco republicano institucional. Frigerio terminará sus días elaborando una amistad insospechada con Alfonsín, una amistad de comprensión mutua y de coincidencias estratégicas.

Ricardo Alfonsín emergió a partir de las elecciones partidarias de la Provincia de Buenos Aires del 6 de junio de 2010 como la marca nueva de la política argentina. No había otro en el terreno de la oposición. Fue tapa de los diarios produciendo hechos políticos. De otra forma no se sale en los medios. Venció al aparato radical bonaerense tradicional, cuyos dirigentes no sólo lo desdeñaban personalmente, sino que se habían enfrentado al padre echándole la culpa de todo lo que le sucedía a un partido que aún mantiene el blanco y negro de sus fundadores del siglo XIX. Raúl Alfonsín, al quebrar el mito de la invencibilidad electoral del peronismo, los había sacado del subsuelo en 1983, y les había hecho conocer las luces del centro. Muchos de ellos habían aprovechado la ocasión para dejar de trabajar. Hacerse ricos. Alfonsín había precipitado con su sola figura una afiliación masiva de alfonsinistas, no de radicales, construyendo un padrón enorme que aún formalmente se sostiene, pero es tan poco auténtico como el partido mismo. El padrón, como el partido, huyó de la depuración. Los jóvenes profetas de los 80 se transformaron en dirigentes tradicionales acostumbrados a las derrotas, vendidos a Fiorucci pero no les iba mal, como dice la canción de Charly García. El partido debía permanecer pétreo. A la par que el justicialismo conservaba sus viejas mañas, pero se transformaba a su vez en el Frente para la Victoria, la UCR se mantuvo ajena a cualquier cambio siquiera de cosmética. Algunos se pasaron al gobierno porque encajaban bien. Después volvieron porque ya no les convenía más.

El último diciembre, el Alfonsín de hoy provocó una masiva concentración en un acto público en la Avenida de Mayo. Decenas de miles de personas, radicales e independientes, lo colocaron en el escenario. Pasó a ser el oponente del 2011. El aparato del partido, alarmado, detuvo su marcha. ¡Otro Alfonsín más! ¡Y encima parecido! Le pusieron obstáculos obvios, pero efectivos: largos amagos de internas fallidas, primero con Julio Cobos, después con Ernesto Sanz.

De esto último dio cuenta este sitio en la nota La Importancia de llamarse Honesto.

Superadas las internas (que nunca se celebraron), Ricardo Alfonsín realizó sucesivamente varios movimientos de pinzas que revelaron audacia y autoridad. Tal vez respecto al primero falló en explicarlo, no lo comunicó, y desconcertó. Pero actuó.

Celebró una alianza en su distrito electoral, la Provincia de Buenos Aires, con Francisco de Narváez, produjo un documento que lanzó por las redes sociales anunciando que con Hermes Binner no conformaría una fórmula presidencial, y eligió a un independiente prestigioso como su candidato a vicepresidente, Javier González Fraga.

Alfonsín se corrió al centro con decisión. A la par escribió un libro (La Argentina Moderna. Del crecimiento al desarrollo. El Ateneo 2011) donde marcó el concepto del subtítulo como eje de campaña. Excelentes especialistas lo acompañaron en sucesivos capítulos sobre economía, seguridad, justicia, relaciones internacionales,  relaciones laborales, y cultura. Existían a su disposición grupos de intelectuales dispuestos a trabajar. Los más prestigiosos del país. Una especie de Carta Abierta del centro republicano y democrático. Una variante neo desarrollista. Pero extrañamente no se presentó el libro en sociedad. Y se desactivaron los grupos de intelectuales. Quizás eso fue producto de una decisión del comité de campaña. O de una indecisión de su comité de campaña.

Al mismo tiempo, algo sucedió camino del foro. El aparato del partido no lo acompañó, tal vez esperando que se desplumase. Una conducta natural. Lo viene haciendo desde que se tenga memoria. ¡El padre por suerte ya se ha ido y ahora aparece éste! Aunque debe admitirse que eso se sumó a la circunstancia de que Ricardo Alfonsín no asumiera hasta ahora su rol de candidato independiente, más allá del partido que lo proclamó como tal.

Los candidatos que no trascienden el partido, no trascienden. El partido puede servir como el esqueleto, pero no más. A los esqueletos hay que rellenarlos con el tejido social. Ese es el marco de la política moderna.

La campaña de Ricardo Alfonsín se fue deshilachando. Careció del eje apropiado. En realidad no tuvo eje alguno. Sobrevino el mareo. En la batalla de los spots publicitarios a partir del 25 de julio, UDESO se embarcó en un zigzag desconcertante. Alfonsín pasó de la defensa de los valores republicanos a patrocinar avisos desgarradores referidos al temor por la inseguridad. Todo ello en medio de una falta de acompañamiento partidario de niveles inéditos en la historia política electoral de nuestro país. Deslealtades que incluyeron a los dirigentes propios, amigos, no sólo a los extraños. Por ejemplo, cuando Alfonsín reclamó la renuncia de Raúl Zaffaroni (un jurista notable, un hombre respetado, amigo personal de quien escribe) no sólo –se estuviera o no de acuerdo con Alfonsín- no se produjo un repiqueteo natural de expresiones en el sentido indicado por el candidato, sino que salieron a demostrar su desacuerdo. Públicamente. Con declaraciones, o con gestos. ¡Vaya partido! En algunos casos actuaron por conveniencia. O en todos los casos por conveniencia. Fueron, por ejemplo, a los actos de desagravio a Raúl Zaffaroni. Aquí no se discute si Raúl Zaffaroni los merecía o no, pero quedó demostrado a través de sus conductas que existen dirigentes comprometidos más con sus propias internas académicas, o de asuntos profesionales, o de elecciones de graduados universitarios, que con el candidato a presidente de la nación de su partido.

El acto de cierre coronó la falta de campaña: una tertulia intelectual tonta, por suerte quebrada por el candidato al final con su impronta personal

Entonces sobrevino el domingo. El candidato –a quien esta nota de opinión no procura zafarlo de su responsabilidad primaria- llegó a ese día deshecho, sin descanso, tras una campaña agobiante, absurda, y mal informado. Parecía vedado afirmar que el gobierno tendría la mitad de los votos. Y que la oposición se diluiría en un empate perpetuo, como pompas de jabón, diría Joan Manuel Serrat. El adversario de las primarias de agosto era Eduardo Duhalde, a quien había que vencer. Esto es elemental. El de octubre sería la presidenta. Pero nadie lo entendió. Y al no entenderlo no se plantó el candidato enfrente de Duhalde como correspondía. Ni siquiera lo hizo esa noche, aconsejado para que sonriera y nada dijera respecto al mensaje de las urnas y la aceptación de haber fallado en la comunicación con el electorado. Y pidiera disculpas.

Porque Duhalde no es, (como creen algunos de quienes acompañan a Alfonsín)  el candidato preferido por el gobierno. Esa es una suposición equivocada. Duhalde, lo quiera él o no, es el candidato de la revancha. Encarna eso. La revancha de los setenta, pero al revés. Es el candidato de FAMUS y de los presos por violaciones a los derechos humanos. En este sentido Duhalde es además el candidato de la venganza. Incluyendo en la venganza al peronismo tradicional. Pero también Duhalde representa la revancha de los noventa. El rubio de ojos celestes ahora es Duhalde, no Carlos S. Menem. ¡Duhalde es el candidato de los antiperonistas! Amazing!  

Alfonsín, no. Debió haber sido el candidato de la república democrática, el abanderado de una unión nacional por el desarrollo inclusivo. Aún puede serlo. Si elige recostarse sólo en el partido para asegurar el ingreso de legisladores, dando la contienda por terminada, no lo será. Si continúa como hasta ahora, sin cambios, tampoco. Si interpreta la franja de la pista que le queda por cubrir, sí.

Tiene Alfonsín dos meses para recomponerse. Para procurar llevarse para sí parte de los votos que tuvieron otros, incluso alguno que fue a parar en el Frente para la Victoria. Deberá dialogar para ello con todos los sectores. Pero excluyendo a aquellos que vienen por la revancha o por la venganza. La segunda etapa será asumirse como referente obligado de la oposición, y conversar con el gobierno. Dentro del marco institucional, remarcando las coincidencias, y estableciendo los disensos. La nación Argentina sigue hacia el futuro, permanecerá más allá de 2011. Las elecciones de octubre son un paso importante en la construcción de una alternativa, pero no el último.

Esa es la lectura que haría Rogelio Frigerio hoy si debiese redactar una nueva editorial de la Revista Qué, tal vez sabiendo que no escribiría para ganar las elecciones próximas, como si se ganaron aquellas del 23 de febrero de 1958, pero sí para convertir aquello que representa Alfonsín en una referencia central para cuando sobrevenga un clima económico menos favorable que el de  hoy, y el país necesite imperiosamente del diálogo y de los acuerdos. Así se hará la edificación de una alternativa nueva, sin los vicios que anidan en la que transitamos hoy, la que muestra a Cristina Kirchner y Mauricio Macri como interlocutores únicos, exclusivos, felicitándose mutuamente. Patético el cuadro si permanece más allá de 2012.

Eso deberían ser Alfonsín y su propuesta: una alternativa política distinta, neo desarrollista, independiente, en colores (no amarilla), de estos tiempos, que deje el blanco y negro del siglo XIX para la investigación y los historiadores.

39 pensamientos en “Un Número de la Revista Qué

  1. Federico G. Polak Autor de la entrada

    Coincidimos con Alicia Bueno respecto a la inapropiada actitud de Tato Damario. Fue una falla nuestra no haber moderado su comentario antes (lo hicimos en el día de hoy). De todas formas, dejamos en claro que en este espacio no hay lugar para la censura. No amordazamos a nadie. A partir de este episodio haremos uso de la moderación, cuando los comentarios se transformen en una lluvia de insultos propios de los lectores de diarios, escudados en el anonimato. Subimos todos los comentarios que nos llegan. Lamentamos que la mayoría de quienes ingresan al sitio prefieran expresarse via mail (los mails no los subimos, desde luego) , por variadas razones

  2. Alicia Bueno

    Leí atentamente la nota, los distintos comentarios, el interesante intercambio de opiniones y advertí con perplejidad la inapropiada actitud de alguien que no intercambió opinión alguna, sino que se limitó a insultar a quien pensaba y opinaba diferente. Dicho sea de paso, no coincido en varias cosas con Chaneton, pero pondero su claridad de conceptos y que haya encendido la discusión. Ya lo dijo alguien antes que yo: «Cuando dos personas piensan igual, una de las dos no piensa». Lo que me parece lamentable es que se le haya dado lugar a un exabrupto. Me parece que se debiera tener mas cuidado, no? Los saluda cordialmente- Alicia Bueno

  3. Federico G. Polak Autor de la entrada

    Respondiendo a una acertada sugerencia de Juan Chaneton, enviada por mail, hemos procedido a moderar el comentario de Tato Damario referido a él, suprimiendo los insultos que contenía. Esto no es censura, sino moderación. El comentario de Damario, aún moderado, nos sigue pareciendo agresivo, propio de un barrabrava

  4. Federico G. Polak Autor de la entrada

    También es bienvenido Carlos H. a quienes agradecemos los elogios al sitio. Aquí no se hizo defensa alguna de Raúl Zaffaroni. Sólo se señaló la amistad personal con nuestro coordinador principal. Y se destacaron sus muchas virtudes. A Carlos H. le habrá pasado inadvertido que en Un Número de la Revista Qué se reprochó a los dirigentes radicales no haber sido consecuentes con el pedido de renuncia que había formulado al juez el candidato Ricardo Alfonsín, y haber participado en homenajes a Raúl Zaffaroni, a contramano de lo que en política correspondía: alinearse en el camino señalado por el candidato, o al menos callarse la boca.

  5. Federico G. Polak Autor de la entrada

    Bienvenido Federico González al link. Hemos subido su comentario (que agradecemos), y también sus propuestas que dejara en otro post. Nosotros en este sitio somos desarrollistas, y nos sumamos oportunamente a la propuesta de Ricardo Alfonsín referida a transformar el crecimiento en desarrollo, con independencia de nuestros férreos lazos de amistad con el candidato y su familia. En algún momento esa propuesta se desvaneció. Ni siquiera mutó al menos a eslogan de campaña. Creíamos que era menester que Alfonsín se convirtiera, por lo menos, en el jefe de la oposición, en especial porque en algún momento, cuando no les vaya tan bien, quienes gobiernan deberán conversar sobre cómo seguir (porque el país sigue, más allá de la contingencia electoral)para debatir sobre un verdadero modelo de desarrollo inclusivo. Aún es tiempo, pero como van las cosas es muy difícil. El partido del candidato persiste en no darse cuenta de su atomización y municipalismo, y dejará el campo libre para que los únicos que dialoguen en el futuro sean la presidenta y Mauricio Macri. Una fatalidad. Comuníquese con el comité de campaña nuevamente. Hágase oir. Si lo desea, por mail podemos pasarle los datos para que se junte con quienes lo conducen y sus referentes.

  6. Carlos H.

    Gracias por hacerme conocer este interesante artículo y algunos buenos comentarios.Federico Gabriel, inteligente, serio y apasionado como fue siempre. Ademas muy buen escritor. Discrepo con la defensa de su amigo Zaffaroni en su rol actual de Juez de la Suprema Corte, pues si bien no caben dudas de su capacidad profesional y nivel académico, un Juez -cualquiera sea la instancia pero mas aun en la Corte- no puede mantenerse en un cargo que debe ser ocupado por alguien intachable en todos sus aspectos.Aunque la falta sea por «culpa in eligendo» de sus administradores o colaboradores. Abe Fortas en Estados Unidos tuvo que renunciar a la Corte Suprema por algo mucho menor y en Japon se suicidan los funcionarios por escandalos de su vida privada. Entiendo perfectamente la defensa de un amigo, pero tambien hay que defender las instituciones judiciales del país. Cada cosa en su lugar.

    privada.

  7. Federico González

    Estimado Federico,
    Lo felicito por su claridad expositiva y, por supuesto, por la sustancia de su análisis, cuyos fundamentos comparto plenamente.
    Aclaro que no pertenenzco al partido, pero eso no me impidió entusiasmarme con la figura de Ricardo Alfonsín y con su tremendo potencial de auténtico estadista.
    A mi manera, he intentado y creo que he podido aportar algo a la campaña. Por cierto, muy poco. Es que no tuve demasiada oportunidad.
    Sí tuve la suerte de conocer a Ricardo y poder dialogar con él durante casi una hora. Y esa charla me dejó impresionado. Yo no tengo duda: Alfonsín debería ser el próximo Presidente Argentino. Por supuesto, si es que la ciudadanía estuviera dispuesta a hacer un simple esfuerzo de reflexión para advertir quién es quién entre los candidatos.
    Como esto es poco probable que ocurra, sólo resta encarar una campaña con la inteligencia apropiada al caso.
    Tengo ideas para esa campaña. Muchas ideas. Sólo aspiro a poder elevarlas ante el comité de campaña, o ante el candidato mismo.
    Aclaro que no soy charlatán de café. Mis ideas versan sobre cómo encarar la campaña, las estrategias, las tácticas, los discursos. Sobre a quién hablarle y de qué modo.
    A efectos de que se sepa a que me estoy refieriendo ya mismo la subiré a la Web y luego haré llegar el link.
    Quedo a su disposición para lo que pueda resultar de utilidad.
    Cordialmente.
    Lic. Federico González

  8. Federico G. Polak Autor de la entrada

    Gracias Euskal du Nak, siempre preciso y filoso. Comparto que una mala causa es peor cuando se la defiende. Muy buena su respuesta a Tato Damario, a quien le digo que si repite alguna intervención por el estilo, tarjeta roja (la amarilla no la usamos, le pertenece al PRO)

  9. Euskal du Nak

    En primer lugar, gracias a Federico Gabriel por mandar esta nota. En segundo puesto, mi repudio a ese desubicado de Tato Damario y sus agresivos comenarios que no tienen lugar en este ámbito de tontos que quieren llegar a ser sabios. Luego una contra-comparación: Como diría Pedro Bonifacio Palacios, NO creo que «el justicialismo… se transformaba a su vez en el Frente para la Victoria», sino que el «Frente para la Victoria es un justicialismo para mimosos, cariñosas de alquiler, lamebotas, tránsfugas, gusanos, mercaderes e indecisos a la hora de llenar algunos casilleros de los formularios del pasaporte». Si Mi General viera a los que hoy se dicen Justicialistas, «volvería al infinito llorando de indignación». Desviándome de la aprobación general por el texto expuesto, que anticipo, quiero recordarle al comentarista que enarbola la profesión de amistad con ese Zaffaroni de la Corte que, como decía el romano, «una mala causa se vuelve peor cuando se la defiende». Atentamente. Euskal du Nak

  10. Federico G. Polak Autor de la entrada

    El comentario de Tato Damario es propio de un barrabrava. De un barrabrava común, ni siquiera de un barrabrava ilustrado. Se le ruega encontrar cobijo en las buenas maneras. No utilizar un lenguaje inapropiado al estilo del sitio. Y en especial no agredir a quienes no piensan igual.

  11. Tato Damario

    (Este comentario ha sido moderado por los coordinadores) Juan Chaneton… Juancho Chantón deberías llamarte. Andá a estudiar a Marx, volvé al siglo XIX, Andá a citar a Marx. Tenés número de libreta de enrolamiento, no de documento nacional de identidad, sos amigo del abuelo de Mahoma, no sé para que te publican los comentarios. Che, por favor, que los coordinadores no sean tan democráticos con tipos así. El silencio es salud, Ay Juancito Duarte era mejor que vos, ay Juancito, quién sabrá de que hablás con tus referencias de brolis pasados de época, a congresos de la Internacional, jajajaja. (Conste, profe, que puse puntos suspensivos en las palabras soeces, no me llame al orden. De censura no hablamos, no… Ud. sería incapaz).

  12. Federico G. Polak Autor de la entrada

    Contestamos los últimos dos comentarios de Juan Chaneton, a quien no conocemos pero respetábamos. El a nosotros no. La lectura de lo que dice, y cómo lo dice, lo demuestra. Este sitio se inauguró con la nota El Tonto y los Sabios. A la par de reclamar el aporte de los intelectuales a la política, calificaba de tontos a los responsables de no construir modelos de desarrollo en diferentes períodos de nuestra historia, incluyendo a los que están en el poder desde 2003, antiguos socios de los noventa, entre otras torpezas. Damos por reproducida esa nota, el núcleo conductor de este sitio. Si el lector Chaneton fuera menos precipitado y prepotente, hubiese leído los comentarios que suscitó El Tonto y los Sabios, nota que se publicó casi al mismo tiempo de la muerte de Néstor Kirchner. Hubo lectores que señalaron con respeto su desacuerdo, y nosotros rescatamos en las contestaciones, lo que había que rescatar del ciclo comenzado en 2003. Si hubiera ojeado el ejemplar de La Nación del día siguiente al fallecimiento del ex presidente, hubiera podido leer el elogio al militante Kirchner que hizo Ricardo Alfonsín, y al restablecimiento por su parte de la política de derechos humanos. No fuimos ajenos a esa columna, la única que pidió el diario a un dirigente político opositor. Tampoco se ha dado cuenta Chaneton del significado de la palabra «tonto» (falto o escaso de entendimiento o razón, para la RAE), que exterioriza la nota original. No es un insulto, sino una descripción opuesta a «los sabios», quienes se animaron en ciertos momentos a intentar cambiar el curso de la historia. A nosotros no nos impresiona el caudal de votos que obtuvo el gobierno. Lo preveíamos. Pretendíamos que Alfonsín compitiera con Duhalde en Agosto. En Octubre sería con la presidenta. Si Bill Clinton renaciera y le contaran la reacción de Chaneton, cambiaría la palabra estúpido por tonto, para que se diera cuenta. Lo electoral es sólo un aspecto coyuntural de la política. Lo importante es el substancial debate estratégico, incluso desde luego entre quienes piensan diferente. Nosotros en este sitio creemos que la oportunidad de cambiar existe, que la Argentina puede ser una nación depositaria de un modelo de desarrollo inclusivo, pero para ello debe aprovechar esta oportunidad que brinda la historia, no agotarse en la lucha permanente por el poder. Estamos en contra del pensamiento único y del culto a la personalidad. Que se sepa, esto es lo que sectores afines al gobierno parecen tratar de imponer, desaforadamente, Chaneton incluido. Subleva que quieran apropiarse de todos los símbolos que nunca les pertenecieron. Señalar que Rogelio Frigerio continuaba siendo comunista en 1956 es sencillamente una tontería. Es tonto quien dice eso. Falsea la historia. Se la apropia para su conveniencia. Sin sentido. Just for fun. Menciona Chaneton como comunistas a líderes históricos de la intransigencia, como Bulit Goñi, un disparate. Podemos acercarle una lista de libros que debiera leer, para refrescar conocimientos. Si los desea, puede mandarnos un mail al sitio. Lo responderemos con un anexo. Uno de nosotros (Federico Gabriel Polak) enseñó este año desarrollismo como profesor invitado en la cátedra de pensamiento nacional en el ISEN, Cancillería, del gobierno, cuyo titular es Norberto Galasso. Puede ayudarlo con la bibliografía, en especial describirle la obra completa de Frigerio. Seguramente Chaneton estuvo tentado de acusar a Arturo Frondizi y a Rogelio Frigerio de entreguistas por el tema de los contratos petroleros y el de la enseñanza privada. Pero ahora le conviene su reivindicación. Consideramos esta discusión tonta (tan tonta como los tontos que arrojan piedras al río desde 2003), y la damos por absolutamente cerrada. Estos tontos actuales tal vez nos consideren tontos a nosotros, y por medio del debate podemos intentar cambiar entre todos el curso de la cosas. Pero con la prepotencia no. El que cree eso, es el más tonto de los tontos. Chau Chaneton

  13. Juan Chaneton

    «Y desde 2003 los tontos de turno tiran piedras al río. Fueron socios del derrumbe de aquella década, pero no lo admiten, se distraen. Y recogen frutos que no les corresponden. Levantan banderas plurales que jamás fueron de su interés (la de los derechos humanos, por caso), y entre tanto el país se retuerce, no avanza, sumido en una decadencia exasperante. Sus grandes ciudades albergan hoy el color y el olor de la pobreza, la mendicidad sin horizonte. Las habitan ricos de grandes riquezas, conviviendo con quienes hurgan entre los desperdicios buscando el alimento que descartaran aquellos. El subdesarrollo se ha institucionalizado. Hasta tiene uniforme municipal.»
    Excelente comentario, Polak. Ya está en archivo. Me dijiste que «ustedes» no son de los que creen que este gobierno hace todo mal. Eso lo pensás después del 50 % a Cristina, supongo, porque hace poco no escribías lo mismo. La crisis es moral y la encarnan, también, los que se hacen los distraídos con sus estulticias pasadas. Hoy podés mirar sin la ofuscación de ayer? Bien. Pero, entonces, ten la hidalguía de recordarle a tu público los disparates que proferías en ese ayer. A eso se le llama autocrítica. De lo contrario quedás incurso, de modo insanable, en fallo ético. With my best wishes… el tonto Juan Chaneton (DNI: 4.622.487).

  14. Juan Chaneton

    Y te faltó el accent grave en De la Brède, che… Muy modosito lo tuyo, pero inficionado de prejuicio. Tu «Ustedes» no me concierne. No soy peronista, no soy kirchnerista y no vivo del Estado. Gracias por lo de «bárbaro», fue bueno el adjetivo, te saliste del cartón por un instante, asomó un poco lo espontáneo y casi ponés en fuga a la hipocresía. A mí nunca nadie pudo correrme con la vaina. Y es eso lo que intentás vos cuando me atribuís incomprensión de tu texto y eludís algunas buenas cosas que he aportado a tu espacio. Hubiera sido mejor que apelaras a que el tiempo es un tirano o a que el espacio no da para más… Y el fondo del asunto, amigo mío, ni siquiera es Ricardito (vos lo llamás «Alfonsín» pero debe de ser un error pues éste ya murió) a quien suponés apto para pensar «una alternativa distinta, neo-desarrollista, independiente y en colores…». El fondo del asunto es que ustedes creen ser desarrollistas pero no han percibido todavía el núcleo grosso de esa doctrina, esto es, hacía dónde conducen sus premisas y su despliegue en el tiempo. Pregunta: ¿te animás a establecer algún tipo de relación entre el aplauso de Marx a la anexión de Texas y California por parte de los EE.UU. y el anhelo industrialista de Frigerio? Cuando a mis alumnos de la 1-11-14 les hago una pregunta difícil también les doy una punta. Aquí la punta es: leé de nuevo el Prólogo a la contribución a la crítica de la economía política. Y si te queda tiempo y complementás con el capítulo XIII de El Capital (ley de la tendencia descendente de la tasa de ganancia) tal vez el CEN de aquellos buenos viejos tiempos (el de Jaramillo, Bulit, Florit y otros)renazca, transfigurado y lozano, en tu ya rico e interesante blog. Y soltate más cuando escribís. A «ustedes» no los votó nadie, nada, nunca creo que mucho más por las formas que por el fondo, que no del todo malo es éste. De todos modos, creo que el turno histórico, ahora, es el de los pueblos y el de los márgenes. Y te repito: algo puede fallar pero, si así, lo otro viene perfilado en la Commedia. Y no adviertas en mi escritura nada más que su cadencia y sus silencios. Éstos suelen decir más que aquélla. Creo que la rebeldía es la forma inculta de la imaginación. En esas filas me enrolé sin quererlo; y sigo. Y final: ¡Ojo con el lenguaje, con la sintaxis, con lo dicho y con las omisiones! El habla y las letras han sabido pavimentar el camino del infierno en Alemania y… en Argentina. Si te viene críptico el sintagma La tercera noche de Walpurgis, de Karl Kraus, aclararía las cosas. En la Argentina que «ustedes» no ven ni miran se están modelando escenarios de futuro, créeme chico… Los pueblos se están preparando, sin saberlo todavía, para resistir; los pueblos se preparan para luchar; los pueblos se preparan para vencer sicut in cælo et in terra. Este no es lugar apto para la polémica y, por lo demás, la lasciva mano del tiempo está tocando ahora las partes privadas del atardecer y debo partir hacia la Fundación PROA, toda gente bien ahí, che, te lo aseguro, como que es de Paolo ese centro de irradiación de cultura, de cultura que no rompa con el canon, claro. Me olvidaba de algo importante: que no sea ni peronista ni K no significa que a este modelo no lo esté votando, desde 2003, con las dos manos. Con respeto y buenos augurios, yours affectionate… Juan Chaneton (DNI: 4.622.487).-

  15. Federico G. Polak Autor de la entrada

    Un abrazo a Pedro García Arango. Nos parece que la campaña del UDESO transitará por canales exclusivamente partidarios, a contramano de lo que dice la nota Un Número de la Revista Qué

  16. Federico G. Polak Autor de la entrada

    A Fresia Robinson le agradecemos su participación, como a todos, y en especial sus conceptos sobre el sitio. Las incoporporaciones de periodistas y fiscales a las listas corrieron por cuenta de los dirigentes del UDESO, que por lo que sucedió el domingo, no supieron interpretar la realidad, o no explicaron por qué lo hacían

  17. Federico G. Polak Autor de la entrada

    Incorporamos el comentario de Juan Chaneton, dejando expresa constancia del respeto que inspiran su destreza en el uso del lenguaje, su cultura política, así como la contundencia de sus afirmaciones ( proferidas sin complejos, aunque también sin la debida meditación) A la par, nos asombramos al comprobar cómo le va al toro sin pensar. Si lo hiciera se daría cuenta que nuestra referencia a Frigerio y la Revista Qué fue sólo una excusa para abrir el debate sobre el naufragio radical del pasado domingo ¿Creyó realmente que comparábamos pares de aquellas épocas con protagonistas de nuestra realidad? ¿ Nos ve discutiendo sobre Carlos de Secondat, Barón de la Brede y de Montesquieu, quien escribiera y muriera dos siglos antes de la fundación de los partidos políticos? ¡Cree que discriminamos a Zaffaroni! Le pedimos a Juan Chaneton que se serene, piense e investigue. Googlee quienes somos los coordinadores de este sitio, y vea que no pertenemos a ningún club de cultura socialista, ni de politólogos (lo que no sería ninguna vergüenza, como parece que lo es para Chaneton). Somos desarrollistas hasta el hueso, y sabemos de esa doctrina y de su historia. Diríamos bastante. Si quiere impartirnos clases, las leeremos, y aprenderemos de ellas, aunque le hubiese bastado leer la saga de Desarrollo o Hambre de los meses pasados para darse cuenta que no somos novatos en la especie. Sucede que estamos apenados porque en el país no habita una alternativa al «modelo» kirchnerista. Es malo el pensamiento único, Chaneton, dese cuenta, no sea bárbaro. Escuche a los demás, no sólo a los habitantes de la nueva cultura kirchnerista. Se lo decimos con toda la onda. Tal vez tengamos más coincidencias que disidencias. Pero si gritamos y atropellamos no vamos a tener la aptitud para descubrirlas. Vea Chaneton, alguna vez el «modelo» puede tener grietas, y no van a tener a nadie para debatir sobre cómo debieran repararse. No cometa el mismo error que cometen quienes creen que todo lo que Uds. hacen está mal. Le quedamos agradecidos por su post. Venga más seguido por aquí. Podemos cambiar ideas. Ah, y también le agradecemos su referencia a la novela negra; Ud. nos descalifica con ese género, pero a nosotros la literatura nos da placer

  18. Juan Chaneton

    Mirá, Polak, creo que vos tenés más dotes para la novela negra que para la política. Tu análisis es un policial perfecto, un thriller de esos que nos mantienen azorados hasta el final y sólo en el penúltimo párrafo se devela el misterio, aunque en tu nota se empieza a barruntar el desenlace apenas le das entrada en la trama a la fotocopia de Raúl. Extrapolación forzada la tuya. Errónea, por ello. El acuerdo Perón-Frigerio involucraba proyectos de país y estadistas e intelectuales para llevarlos a cabo. Frondizi incorporó como activo propio la aquiescencia de Perón porque los unían afinidades nacional-industrialistas y de concepción del sistema institucional. También eran pares en cuanto a envergadura intelectual. La única analogía que podría caber entre aquella historia mayor de la política argentina -con la que iniciás tu comentario- y la torpe y desangelada irrupción actual de este Luis Bonaparte vernáculo sería una que las vinculara en términos de tragedia pasada y farsa presente. Del ridículo no se vuelve, menos aún cuando la inopia cultural es la marca en el orillo del candidato. Y les acentúa la ceguera el hecho de no comprender que, en esta etapa, no hay lugar para nada ni para nadie a la izquierda del kirchnerismo. Néstor -como le dicen sus partidarios- desmintió con sus políticas a Fukuyama y a Rifkin; y eso lo puede hacer solamente alguien con la suficiente estatura estratégica. ¿Vos lo ves a Ricardito (quien, a fin de cuentas, lo único que hizo fue poner la lápida sobre la fosa que ya habían cavado los gerentes partidarios de la Provincia y de Capital, con lo cual deviene arquitecto del óbito radical en un pie de igualdad con los ex «coordinadores») convocando al pueblo de la patria a una epopeya nacional «neodesarrollista»? ¿Y cuál sería esa epopeya ya que no considerás tal al conjunto de los logros de envergadura de este gobierno? Ustedes (prolepsis: «ustedes», acá, significa club del progreso, o de cultura socialista, o cualquiera de esos cenáculos de ideas sin sujeto que existen en Buenos Aires en nombre de la tolerancia) son democráticos y progresistas en la medida en que haya «república», esto es, siempre que Montesquieu inspire el diseño del andamiaje institucional. Es malo el poder político concentrado; es malo el poder sindical unificado; pero nunca es mala la concentración del poder económico; a ese no hay que dividirlo; nada de reforma agraria (una antigualla, además, aun cuando Chávez acaba de nacionalizar el oro; nuevo ejercicio de prolepsis: escribí nacionalizar, no estatizar, que quede claro que aquéllo es lo que hizo el comandante Hugo Chávez Frías, aunque el frío les corra por la espalda). Les da tirria compartir Villa la Angostura o Pulmarí con la negrada. Y alucinan que a eso conduce esto. Por lo demás, Frigerio nunca dejó de ser comunista. Necesitaba base social para desarrollar las fuerzas productivas y éstas, ya se sabe, cuando crecen al límite de las posibilidades históricas, colisionan con las relaciones de producción existentes; se abre, así, una época de revolución social. Si te suena a Karl Marx no estás errado. Y en mala hora el Tapir no logró su cometido. Yo lo veo a Frigerio, hoy, dentro de este modelo y no intentando alternativizarlo por izquierda; y la presidenta del Banco Central tal vez piense lo mismo. En cuanto a Zaffaroni, tu alusión al tema es de una ambigüedad penosa. Tu «amigo» Zaffaroni. El que debate con Luigi Ferrajoli y con Günther Jakobs. Ya matamos a Favaloro. Sigamos depredando nuestro capital intelectual. Ahí lo tenemos a Zaffaroni. Disparemos sobre él. No lo defendamos. Que tu amigo Ricardito le pidiera la renuncia basado en chismes y en un alarde de oportunismo deleznable, no pudo ser sino el homenaje que la mediocridad rinde al genio, como decía un amigo mío escritor. Ves un futuro cargado de amenazas y de violencias. Yo también. Yo veo la violencia que, sobre estas pampas, descargarán los EE.UU. moviendo a sus marionetas de la Sociedad Rural, de la iglesia de los católicos, de dirigentes de toda laya y actividad, de variopintas oenegés y de militares, policías, prefectos y gendarmes ganados para la causa de traicionar a la Argentina. Si alucinás que Ricardito puede jugar allí algún papel estás equivocado, por decirlo suave. A esa violencia sólo le hace pata ancha el pueblo movilizado y organizado. Como en Venezuela, como en Bolivia, como en Ecuador. Y hay más, claro. Puede fallar, pero si no es por ahí, lo otro es el Armagedón. Te saluda, objetivamente, Juan Chaneton (DNI: 4.622.487).

  19. Sonia Beatriz Morales

    Me encanta encanta este fresco!!!! A Ricardo le dicen fresco renacentista, está pintado en lo más alto del palacio. En algunas partes exagerada, en un 85% de acuerdo.

  20. Fresia Robinson

    Gracias querido Federico por este post que echa mucha luz sobre lo que pienso: Ricardo Alfonsín tiene enemigos en el propio Partido y adversarios afuera. En el cierre de Campaña, yo lo vi cansado y, mucho más entusiasmado, el momento en que se salió de lo que tenía programado decir. Anoche, de nuevo lo vi en el programa A2V: no es el mismo, no es político apasionado, que entusiasma. Yo nunca hubiera pensado que su piso era del 12% (hubo maniobras tramposas y debe ser mucho más) y esto fue una desilusión para todos. Me parece que eligió mál al adversario, no es la Sra Presidente, sino Eduardo Duhalde, a él tenía que apuntar en la campaña o no: debemos dejar que la haga como le parece. Indudablemente, la UCR necesita una especie de «refundadación»: los principios que hicieron del nuestro un gran Partido, deben salvarse.
    Cambiando de tema, quién puso a Fanny Maldembaunn como candidata?: puede haber sido una gran periodista; pero -tiene que ser un poquito más inteligente: no puede decir en televisión que «está porque la buscaron, que no conoce el programa»… si en lugar de elegir candidatos que tengan militancia y principios probados, creo que nos iría mejor. Yo creo que, con Ricardo y por todo lo que le pasa, no ganamos; pero eso no es lo importante. Las elecciones se ganan o se pierden y lo único que importanta es que se salven nuestros principios y no perdeamos la dignidad, el orgullo de ser y sentirmos radicales, herederos de Alem, Yrigoyen, Illia y Raúl Alfonsín, que ya es bastante. Gracias por este blog: es uno de los pocos, que se leen con atención y enseñan mucho. Un abrazo

  21. Pedro García Arango

    Estimado Federico, como siempre claro y preciso. Coincido contigo que el candidato que vos tan bien delineas, es el que todos esperabamos y que la argentina necesita, pero lamentablemente Ricardo no lo encarno con la fuerza y convicción necesaria como para convencer a los demás. Esperemos que escuche tu opinión y tome ese rumbo, el país necesita el líder que represente los valores morales, los principios éticos y la firme convicción del respeto por los derechos y garantías establecidos en nuestra constitución nacional y el funcionamiento de las instituciones, cordialmente

  22. Federico G. Polak Autor de la entrada

    Agradecemos los apuntes aportados por Mario Jaraz y Ruben. El sitio cobra vida con todos los comentarios. También agradecemos tantísimos mails recibidos con análisis, reflexiones y adhesiones, que por una norma que nos hemos impuesto, no subimos a la página, a fin de resguardar la identidad de quienes prefieren expresarse así.

  23. Mario Jaraz

    Con respeto por la calidad de todos los comentarios me permito formular una opinión que surge especialmente de mi apego a la importancia fundamental de las ideología y el respeto por las identidades que las mismas provocan y por el diario comentar con la gente que no tiene ni busca cargos, con aquel que se siente feliz por pertenecer y que ha observado con total sorpresa como en la búsqueda del triunfo los «popes» radicales obviaron, en sus acciones y decisiones, especialmente esta palabra que otrora identificaba la conducta de quien participaba del partido. Ser radical significaba mucho y hoy se encontró con el mensaje que insinuaba pertenencia pero que en los hechos y propuestas, no se verificaban. Volver a las fuentes significará respetar la inteligencia de los radicales, recuperar su apoyo y porque no el de los independientes que buscan el retorno de la autenticidad que les permita tener la previsibilidad que hoy los trastorna. Tiempo hay si se actúa con inteligencia, tiempo no hay si el golpe sufrido produce resignación.

  24. Ruben

    Gracias por este analisis, que muestra objetivamente nuestra realidad partidaria y la abrumadora soledad de un Candidato ( si, con mayusculas)abandonado por la dirigencia.Errores hubo y habra siempre, nadie tiene la razon absoluta, pero la inaccion, la desercion y la traicion rondaron la campaña.

  25. Alfredo E. Allende

    ¡Que bueno querido Federico! Bueno a procurar explicar con un sendero programático qué hay que hacer para lograr un país normal y justo.

  26. Del Duca Félix Sergio

    Dr estoy de acuerdo con Ud a RICARDO ALFONSIN se lo ve desnaturalizado, no es el hombre del mensaje claro y contundente,lamentablemente lo hacen actuar en un sòpt públcitario(ni es él) del cual se puede extraer que el NO es un ACTOR . Lo sacan de su habitat que es la tribuna, del discurso , y del presentar el problema , confrontarlo con la realidad, hacer pensar y posteriormente extender un visó de solución.- Ricardo ALFONSÍN es POLÍTICO no actor. Y creo que uno de los fracasos de esta interna se ha dado por ese lado. Otros, a mi modesto entender,son : uno que enumero el propio RICARDO (el miedo al cambio);el mal manejo de la publicidad , y entre otros haber entragado la Pcia de Bs As a las huestes de DE NARVAEZ

  27. Federico G. Polak Autor de la entrada

    Hola Kitty. Felicitaciones por el triunfo y por la defensa de tus convicciones. Nosotros en este sitio respetamos profundamente a Raúl Zaffaroni, por su trayectoria, su prestigio, y porque hacemos un culto de la amistad. La alusión a él en la nota tenía un sentido diferente.

  28. Federico G. Polak Autor de la entrada

    Agradecemos a Pedro Trucco su comentario, un aporte para el debate. Y al querido Bartolomé Tiscornia, alma mater del Club del Progreso, por haber subido la nota a ese sitio, así como lo ha venido haciendo con otras

  29. Federico G. Polak Autor de la entrada

    Abrazos y agradecimiento a Federico Baraldo y a Carlos Luis Ulrich por sus reflexiones. También a quienes han preferido expresarse a través de la casilla de mails del sitio, reservadamente

  30. Rodolfo Parente

    Sólo yo sé del abismo que me separaba de la revista «Qué» en mis años mozos -bastante mozos -; del pensamiento de Frigerio y del gobierno del Dr.Frondizi, y especialmente del Presidente Frondizi en sus últimos años, pero no puedo menos que concidir en un 90% con el artículo. Quienes actuamos en el interior del país y de alguna manera fuimos protagonistas y testigos del titánico trabajo de nuestros militantes entendemos claramente los alcances del muy interesente aporte.Nos faltó anclaje con los problemas concretos de la gente y nuestro mensaje – salvo el de la inflación- no actuaba en consonancia con el reclamo social. Nuestro electorado se fugó hacia Duhalde y Binner (que en Santa Fe cada vez es cada vez menos progresista),porque la UCR y especialmente sus dirigentes capitalinos y bonaerenses se dedicaron a desandar el camino trazado. Ojalá podamos recuperarnos. Sigo pensando que el FAP es un «manriquismo progresoide» y así le irá y que la U.C.R. sigue siendo la alternativa para una Argentina como soñó Raúl Alfonsín y cuyo marco conceptual se expresó en la Concertación de 1987. Cordiales Saludos.

  31. federico baraldo

    Concuerdo con la reflexión de Federico Polak. El afán autofágico de quienes por su relevancia partidaria o simpatía política deberían haber apoyado la propuesta capaz de convertirse en la alternativa ante el oficialismo, fué más que evidente.

  32. carlos luis ulrich

    Estimado Federico,
    tu ensayo es perfecto, objetivo y apasionado. Afirmación contradictoria. Claro pero significativa. Es para mi un credo por el voy a rogar cada día. Más, hoy tengo el temor de que se desarrolle un capítulo de tragedia con la destrucción de un candidato de valor cívico y moral y es por ello que se atreve a pensar en el desarrollo.
    Prevalece la ganancia rápida, la rapiña y el abandono de la idea de sociedad nacional

  33. Pedro Trucco

    Federico: Como siempre, sos claro, didáctico,positivo, tuviste otra excelente idea, un abrazo. Pedro Trucco.-

  34. Kitty Prestigiacomo

    Como oficialista que soy estoy contentísima con el triunfo de Cristina F. de Kirchner y espero que pueda seguir desarrollando el modelo para que la Argentina brille.
    Todo mi respeto para el Dr. Zaffaroni.

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