Apenas Tres *

Es 1925. En Madrid va a celebrarse la Feria de San Isidro. Todavía no es un evento oficial, pero forma parte de la tradición taurina (será recién en 1947 cuando se reúnan en un solo abono continuo todas las corridas de toros del mes de mayo de la Monumental de las Ventas en la Feria de San Isidro, el santo patrono de la capital española).

Si se quiere ver toros en Madrid, hay que elegir esa época. Él lo sabe y por eso viene. Está muy enamorado, y cuando está enamorado, si no puede hacer el amor vive la vida volcando su pasión de alguna otra forma. Yendo –por caso- a los toros. O a las carreras de caballos cuyos programas contienen, según le parece, el verdadero arte de la ficción. Está solo porque ella está en Italia. Y él está aquí por los toros. Pero resulta que no hay toros. Nieva estúpidamente este mayo durante la Feria de San Isidro. Falta un mes para el verano, y nieva. Para fortuna de la literatura cae una nevada propia de los Cartones de Goya.

Es el martes 16 de mayo. Hace frío y no tiene nada que hacer. No es de los que van a buscarse una novia. Está enamorado, y como está enamorado, se aburriría con otra mujer. Lo que sí necesita es apasionarse, y lo hace poniéndose a escribir.

A la mañana, de una sentada, escribe The Killers. Iluminado, le sale todo el cuento de golpe, casi no necesita reescribir ningún párrafo. Ha intentado escribirlo antes, pero The Killers recién le sale ahora esta mañana en Madrid en un austero cuarto de pensión. Cuando lo termina, almuerza y se mete en la cama para estar caliente. Es en la cama donde escribe Today is Friday. Está tan inspirado que piensa que posiblemente se volverá loco y escribirá seis cuentos más. Se viste, quizás le  susurra a la dueña de la pensión unas palabras acerca de los seis cuentos, y camina hasta el Fornos, el viejo café de los toreros. Pide un café y escucha que dos banderilleros discuten sobre un equipo argentino de fútbol (Boca Juniors, en su célebre gira europea, ha pasado por España, y después de perder en Bilbao, le gana ese día a un equipo alemán). El no sabe de qué están hablando. Ni le interesa. Tampoco sabe que ese 16 de mayo, a las mismas horas en que transcurre su maratón literaria, Antonio Gramsci en un Parlamento italiano controlado por los fascistas, pronuncia su último discurso previo a la declaración de ilegalidad del Partido Comunista, polemizando en el recinto con Benito Mussolini y su bloque de diputados). Pero él no lo sabe. Ni siquiera sabe quien es Gramsci, ni tampoco le importa.

Regresa al cuarto y escribe de corrido Ten Indians. Cuando termina el cuento cae derrumbado por una profunda melancolía. Trata de superarla con una copa de brandy, y volviendo a acostarse para dormir. Quiere terminar el día. Está abatido. Ha escrito febril, desaforadamente. Trabajar así lo ha tumbado como nunca lo tumbaron antes. Hasta se ha olvidado de comer.

Golpean a la puerta. Un camarero le trae algo de bacalao, un bife de ternera pequeño, papas fritas y una botella de Valdepeñas. El camarero le cuenta que la dueña de la pensión está preocupada porque no ha comido lo suficiente, y lo ha enviado con la vianda. Tiene aspecto de mozo de cuadra. Lo mira mientras él come en silencio en la cama, y toma el Valdepeñas. Cuando termina de beber, el camarero le dice que le subirá otra botella de Valdepeñas.

“La señora quiere saber si escribirá toda la noche”

“No, no lo haré. Voy a descansar un rato”

“¿Por qué no escribe otro más?”

“¿Otro? Se supone que debo escribir sólo uno, y he escrito tres”

“No hombre, que no tiene sentido, Usted podría escribir seis.  Así me lo ha dicho ella”

“Bueno, ya veremos mañana”

“Inténtelo esta noche, ¿Para qué cree Usted que la vieja mandó la comida? Pues para que escriba los seis”

“Estoy cansado, muy cansado, ya he escrito tres”

” No diga tonterías… ¿Cansado por sólo tres pobres cuentos? Venga, vamos, tradúzcame uno, no sea estirado”.

“Déjeme en paz. ¿Cómo voy a escribir si no se va?”

Queda sentado en el borde de la cama. Es un joven norteamericano de 26 años. Su aspecto mezcla algo de dulzura con una definitiva reciedumbre. Tiene una feroz decisión de vivir y de escribir. Es un chico de 26 años que ha vivido ya una vida entera y que después vivirá otras, muchas otras, hasta 1961.

Está sentando en el borde de la cama pensando que es un gran escritor si el primer cuento escrito esa mañana es tan bueno como cree. Vaya que lo es. Para muchos es la mejor historia corta jamás escrita, sostenida por diálogos perfectos y un dato escondido. The Killers (que lo hizo rico) logra que sus protagonistas se pinten a sí mismos con sólo abrir la boca. Cuando cada uno de sus personajes abre la boca es lo que es: un asesino profesional, un cocinero, un boxeador, o él mismo, Nick Adams.

Su inmenso físico se derrumba sobre el lecho. Sabe que es el final de la jornada y ya no necesita escribir más, que su hazaña es irrepetible. En tanto lo gana el sueño, escucha la voz del camarero que masculla pidiendo al menos “un cuentito más”.

Después, el portazo y los gritos de la dueña de la pensión: “pero qué flojo, que ha escrito tres, apenas tres”.

* Hemingway narró lo sucedido ese día varias veces, con detalles que difieren ligeramente en una u otra versión. Pero es el célebre reportaje que le diera a George Plimpton para The Paris Review , la fuente directa del relato Apenas Tres, en la que el autor se ha tomado alguna licencia literaria. Ese reportaje (Ernest Hemingway, The Art of Fiction No. 21), ha sido subido a la sección Literatura de este sitio y puede consultarse allí.
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8 pensamientos en “Apenas Tres *

  1. Federico G. Polak Autor de la entrada

    Para nuestra fortuna, Mario Cerruti Gianetto persiste en su costumbre de navegar lenta y serenamente el sitio, aportando excelentes y muy cultos comentarios aun mucho tiempo después de aparecidas las notas que los provocan. El Tonto y Los Sabios mantiene así la vigencia de su contenido y permite volver una y otra vez sobre el pensamiento intelectual, la política o la literatura. Este aporte en particular de Mario Cerruti Gianetto agrega, a la profundidad de sus reflexiones, la apasionada defensa de la bravura y honestidad de gente tan diversa como Hemingway, Gramsci o D´Annunzio

  2. Mario Cerruti Gianetto

    LA DEFENSA DE UN APASIONADO.-Es necesario profundizar en un tema, antes de emitir opiniòn. He leìdo que alguien dijo que Ernest HEMINGWAY era “un loco”. No es cierto.-HEMINGWAY,era un apasionado. Bebiò de la vida con ahinco y quizà demasiado apresuradamente. En ocasiòn de la Primera Guerra Mundial 1914-1918,contando con sòlos 19 años, se enrolò voluntario en el ejèrcito italiano, revistando como joven oficial de Sanidad y acompañando a la Cruz Roja en misiones en el frente alpino. Del martirio de sangre en España,donde se enfrentaban hermanos contra hermanos,extrajo su tremenda obra “Por quien doblan las campanas”.Su apasionadamiento ya febril,le indicò que habìa ya bebido de la vida todo lo que podìa darle,a su criterio y llegò a su autoeliminaciòn. Pero NO ERA UN LOCO. ERA UN APASIONADO, que viviò intensamente y tuvo el latido del genio en tantas ocasiones de su vida. Ademàs, he leìdo que alguien dijo “que Gramsci ya habìa muerto”. Se debe señalar que hay muertos que siempre viven en la memoria de los pueblos. GRAMSCI es uno de ellos. Necesario es ubicarse en la Italia de ese tiempo.Mussolini,luego de la “marcia su Roma”,aprovechàndose de un rey dèbil e irresoluto,tomò el poder que ese mismo rey-Vìctor Manuel III,le estaba dando.En el primer discurso en el Parlamento,entre otras cosas,pronunciò una frase tremenda–“Podrìa transformar esta sala gris en vivac para mis escuadras”. Traicionando lo que habìa antes dicho”Periscano tutte la fazioni anche la nostra e resti solola patria”, ya estaba preparado el decreto que ponìa fuera de la ley a los partidos polìticos,incluso por supuesto el que Antonio GRAMSCI integraba. GRAMSCI no se arredrò e hizo uso de la palabra,en un hemciclo ostil y teñido de una tremenda mayorìa negra.Eso sòlo,hace que merezca ser tenido en recuerdo,como hombre valeroso,que en momentos duros- se tomarìa la vida de MATEOTTI, otro diputado del partido de GRAMSCI- se pronunciò segùn sus ideales,pese a las amenazas ciertas de que iba a perder la vida,como finalmente ocurriò.Dejando absolutamente de lado las banderìas.¿No es magnìfico que un hombre haya expresado su ideal en condiciones precisamente no calmas en cuanto asituacìòn polìtica?¿Noes ejemplo en una època en que abundan tanto las posturas acomodaticias-borocotizaciòn llevada a su màximo cènit-vuelta de posturas,contrariando un dìa lo que se habìa manifestado el dìa anterior.todo por un mantenimiento en un candelero.Recuerdo un caso,el de Gabriele D’ ANNUNZIO,que,siendo diputado de la derecha,en pleno Parlamento,se irguiò y dirigièndose a la izquierda hacia la cual se encaminò,dijo que “iba hacia la vida”Se señalaD’ ANNUNZIO,habìa encabezado la expediciòn que ocupò FIUME,ciudad antes de la Gran Guerra perteneciente al Imperio Austrìaco y que Italia reivindicabaEn Versalles,se resolviò que serìa para Yugoeslavia Por presiòn internacionalVid. Inglaterra,intereses internacionales,que no eran los de Italia,tropas italianas atacaron Fiume que fuèevacuada por D`ANNUNZIO -que resultò herido -y por los suyos.Màs aun.Por el Tratado de San JeandeMorienne,suscripto por Italia antes de su entrada en la Gran Guerra se leprometìa a Italia amèn de Trento y Trieste,posesiones en Asia Menor,correspondientes a territorios bajo mando del Imperio Ruso,con consentimiento del gobierno que siguiera al del Zar. Ello no ocurriò por oposiciòn de Wilson,presente en Versalles,que manifestò que tal Tratado no habìa sido suscripto por Norte Amèrica,por lo cual no lo reconocìa. El gesto de D`ANNUNZIO tuvo entonces su porquè.En la actualidad,los casos de borocotizaciòn son ya varios. Personas que un dìa piensan de una forma y aldìa siguiente piensan de otra,simplemente para un mantenimiento genulexo en el candelero,en suma,”arrivismo a tout outrance”, no pueden compararse con los actos de D`ÀNNUNZIO,sino que a la postre,son lamentable ejemplo.

  3. Ghansyam

    hola he presentado la solicitud para renovar mi tarjeta de residencia el 5 de mayo del año en curso y hasta ahora no tengo respuesta alguna quisiera saber el estado en que se encuentra o por favor digame que puedo hacer

  4. Federico G. Polak Autor de la entrada

    Agradecemos sus apuntes (certeros, as usual)a Rodolfo Nadra. En ese caso además de certeros, bosteros. Respecto al “¡brillante!” de Pablo nos ha dejado estupefactos y sospechamos de la existencia de alguna ironía oculta, a menos que se haya querido destacar la brillantez de Hemingway. Acá somos todos hinchas de Ernest Hemingway y repudiamos a William Faulkner porque no lo quería y lo envidiaba

  5. Rodolfo Nadra

    Es una muy buena recreación Federico, sobre todo por los eruditos toques de contextualización. Ambos son de mi agrado, pero Gramsci ya murió y mi pasión bostera, aunque también de antaño, es presente continuo. También comparto tu ironía a Adolfo sobre ir a los toros, algo tan imposible en la Argentina dominguera de hoy como ver jugar a las gallinas. Esto tampoco lo sabía el gran Ernest y no le importaba. Como a mí.

  6. Federico G. Polak Autor de la entrada

    Gracias a Adolfo Estigarribia por su comentario. Le deseamos suerte en el terreno futbolístico. La necesitará. Quizás le convenga ir a los toros los domingos

  7. Adolfo Estigarribia

    Oiga Polak, hizo muy bien en recordar aquel día. No creo que Hemingway haya sido tan grande como insinúa el relato, pero lo felicito porque adaptó bien la situación. Hemingway era un loco, pero un gran escritor también, y Los Asesinos es genial, porque no cuenta nada concreto, solo da indicios. Este blog es buenísimo, la crónica de Luisa Valenzuela se adapta justo, aunque yo sea de River y Uds. bosteros

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