Verdi, Otelo y los otros

                                                                                                      

                                                          “El propósito del teatro, al principio y ahora, es  sostener el espejo a la Naturaleza”

                                                                                                  (Arrigo Boito)

 

      La idea sugestiva y polémica de Harold Bloom según la  cual “Shakespeare ha inventado lo humano”  puede relacionarse en el caso de  “Otelo” con otra, de raigambre oriental, que señala la prevalencia en los seres humanos de los factores internos sobre los externos. Ese “hombre interno”, motor invisible de todo lo que transcurre en los avatares del “hombre externo” es, en los personajes de las tragedias del genio de Stratford un sujeto de transformación en la medida que sus  pathos los conducen a un destino inexorable.  Más allá de eso, estos personajes dejan una vasta constelación   en obras de toda índole como arquetipos que, interpretados y releídos  desde infinitas perspectivas  resurgen, como en el “Otelo” de Giuseppe Verdi, cuyo  libreto pertenece  al poeta y músico Arrigo Boito, grandioso como tal pues responde a las particulares exigencias del género operístico y que, como es sabido, sigue sólo a grandes rasgos la obra que lo inspira.

  He visto numerosas representaciones de esta ópera en diversos escenarios del mundo, pero quisiera reflexionar acerca de la versión que se presentó recientemente en el Teatro Colón en el marco de las celebraciones por los doscientos años del nacimiento de Verdi teniendo como reggisieur e  intérprete del rol protagónico a nuestro compatriota José Cura.

     En primer término, sorprende al espectador el agregado que se realiza antes de empezar la obra, en el que se escucha a manera de prólogo un fragmento de Cervantes relatando su participación en la batalla de Lepanto contra los turcos,  sugiriendo que también Otelo pudo participar en ella, por su  primera intervención en la obra con el célebre:

­­­___ “Esultate! L’ orgoglio musulmano sepolto é in mar….”

  Esta frase  nos rebela que regresa de luchar contra el mismo enemigo aunque no se precisa el nombre de la batalla en la que  “sepultó el orgullo musulmán en el mar”. Si bien el enlace es interesante, el público  tradicional suele  sentirse irritado por estas versiones libres y muchos se mostraron descontentos aunque esto nos da el pie para caracterizar a la ópera como género transdisciplinario por excelencia que admite lecturas históricas, políticas, sociológicas  y psicológicas cuyo ámbito de expresión es la puesta en escena. En esta versión en particular, se agregó  la interpretación de José Cura, distinta aún a las  que él mismo protagonizó en otras oportunidades.

     Como es sabido, la obra de Verdi, fruto de su madurez, está centrada en el  contrapunto entre Otelo y Yago, con una  Desdémona más bien “plana” y con otros  personajes cuya entidad no es suficiente para quedar plasmados en nuestra memoria como lo hacen los de la obra de Shakespeare, inspirada a su vez en un relato de G. Cinthio que le da un materia prima insignificante si la comparamos con el genial desarrollo de caracteres, que a veces con una pequeña intervención causan gran impacto, como por ejemplo el padre de la desdichada heroína con su célebre advertencia;

___“Look to her, Moor, if thou have eyes to see

       She has deceived her father, and may thee”

    Siendo Verdi  profundo lector y admirador de Shakespeare, abrigó muchas dudas al momento de su creación, consiente del desafío que implicaba, pero tuvo como interlocutor y colaborador al gran libretista y músico Arrigo Boito y este es un detalle que hay que tener en cuenta. Los dos trabajaron también en la última producción verdiana Falsffat, inspirada en el personaje que aparece tanto en  “Enrique IV” como en “Las alegres comadres de Windsor”. Además,  dejó huellas de su admiración por  Shakespeare en varias obras, de modo directo o indirecto. Baste recordar el  Acto III de Nabucco, presentada también en Buenos Aires hace poco, en que la evocación al Rey Lear cuando el monarca de Babilonia derrotado y enfermo es prisionero de Abigail resulta ineludible. Es ocioso referirse al resultado de las cavilaciones y búsquedas de ese “Verdi final” acuciado por su “hombre interno”  que le exigía la búsqueda de la máxima expresión de sus posibilidades creativas en un tema que conocía muy bien y cuya grandeza no le era ajena, puesto que se reflejó en ese resultado “externo”, su “Otelo”, cuya extraordinaria valía como ópera ha sido señalada incansablemente

     Si reflexionamos  acerca de esa relectura  que se vio en el Colón,  procurando ir más allá de lo episódico y efímero de las representaciones que pronto se olvidan, podemos acercarnos a cuestiones que exceden lo operístico.

   Así, además del agregado inicial, podemos detenernos en la interpretación del “moro de Venecia” que realiza Cura, presentándolo desde el primer acto dominado por una furia extrema que va “in crescendo” hasta el final. Sus profundas divergencias internas: el choque de razas, de civilizaciones, su historia personal en la que fue esclavo, extranjero, héroe, mercenario, amado y amante, todo eso que despierta la compasión y el amor de Desdémona, es puesto en evidencia desde el costado “más oscuro” que le da un perfil de animal salvaje y herido, mientras que lo otro, que podríamos llamar  los éxitos delhombre externo”, no alcanzan a  compensar al espíritu desordenado y contradictorio de quien  ofrece a la direccionada y fría visión de Yago la materia prima para su obra maligna.

   Aunque los dos convergen en el trágico fin arrastrando a otros, es el contrapunto de estos mundos internos lo que nos atrae, y que marca la “constelación  shakesperiana”, aunque algunos fragmentos célebres como la profesión de fe de Yago sean obra de Boito y ajenas a la obra inspiradora:

___ “Credo in un Dio crudel che m’ha creato

          Simile a sé eche nell’ira io nomo”…

   Ese “hombre interno” que de acuerdo a la tradición taoísta prevalece sobre el externo, tiene en Otelo un desdichado paradigma. Nuestro héroe no está signado por un “Hado fatal” como en  la tragedia antigua, sino por las propias turbulencias de su mundo interno que lo convierten en víctima, asesino y destructor de sí mismo y de todo lo que le es querido.

  La puesta en evidencia de estos aspectos en la interpretación de Cura, es lo que permanece en nosotros, pues demuestra una vez más los inmensos recursos que la ópera como “ obra de arte total”  permitiéndonos, más allá de todo, revivir a esos ilustres fantasmas: Cervantes, Shakespeare, Boito, el gran  Verdi y , una y mil veces “reinventar lo humano

17 pensamientos en “Verdi, Otelo y los otros

  1. Anselmo Ardiles

    Felicito a la autora de la nota. Tiene algo que no es tan común : un estilo personalísimo. Leí sus tres notas y los comentarios. La felicito y comparto lo dicho por el Sr. Parente. Felicito a los responsables de la página . Saludos cordiales para todos.

  2. Federico G. Polak Autor de la entrada

    Estimado Rodolfo, gracias por tu comentario sobre el breve y espléndido ensayo de Claudia, y también por lo que decís acerca del blog, diseñado por Sebastián Verea a partir de una idea de mi hijo Federico, quien, viendo que La Nación no publicaba por primera y única vez una nota mía, dijo «hagamos un blog y no dependerás de Clarín o Nación para expresarte». La nota es la primera que puede leerse aquí, se llama El Tonto y los Sabios. Fue hace unos 3 años. Hoy el avisa de vez en cuando por mail cuando subimos una columna o un cuento, en tanto yo administro y escribo.

  3. Rodolfo Parente

    Estimado Federico: entre tanta mediocridad, macaneo, improvisación y prejuicio (Ay Patria Mía !), es un placer disfrutar de la nota de la Sra.Farías Gómez. Felicitaciones a la autora y a los responsables del blog!

  4. Claudia Farias Gómez

    Muchas gracias otra vez por los comentarios. Trataré de traducir las citas en futuras notas.
    Les digo a mis amigos P.S. y Anchorena que son dos indiscretos (ya saben lo que pienso de ese «pecado capital»). Saludos cordiales para todos

  5. Julio Osvaldo Selser

    En primer lugar quiero felicitar a la escritora «Claudia» por su creativo enfoque psicologico de las dos caras de lo humano que sobresalen descurriendo el telon de los inspiradores de los inmortales a los que evoca en todo el artículo.
    En segundo lugar agradecer y confesar que no soy entendido en estos géneros del culto artístico, por motivarme a acercarme a aprender- siempre hay tiempo para aprender- a escucharlo, y disfrutarlo ademas de ser foráneo a estas lides lo que me impide opinar como lo han hecho los que me anteceden.
    Me fascina también el bello perfil de la escritora aunque no tengo el gusto de conocerla,pero descolla en su obra la puntillosa meticulosidad sobre perlas descubiertas en autores tan prestigiosos.
    Finalmente agradecer al Federico POLAK por la presente. Saludos

  6. P.S.

    Muy buena la nota de Claudia. No soy entendido en opera pero me gusta el modo y claridad con que está escrito. Ya que este sitio, muy bueno por cierto, le dedica bastante espacio al futbol, quiero decir que la autora, a quien conozco desde hace muchos años, así como es versada en temas desconocidos para gente de nuestra generación, está completamente al margen de otros. Sus amigos estarán al tanto, por ejemplo, de que en un reciente viaje a Barcelona, estaba impresionada porque todo el mundo hablaba de «un jugador de futbol, un tal…..Messi»…Creo que esta anécdota divertida la pinta «de cuerpo entero». Saludos para todos

  7. Elsa G.M.

    Felicitaciones a Claudia por su ensayo y a la página por su nivel. Le reprocho afectuosamente, el hecho de hacer citas en lenguas extranjeras sin traducción, costumbre que tiene también en su conversación y que es la única descortesía de la que es capaz. Parece creer que todo el mundo puede leer en varias lenguas como lo hace ella Por lo demás, muy claras y profundas sus ideas, como siempre. Saludos a todos

  8. Cristina

    Estoy con Elsa leyendo la página y los ensayos de Claudia y coincido con lo de las traducciones. Por lo demás, excelente su pluma, la claridad y profundidad de sus ideas, como siempre. Saludos a todos y felicitaciones a la página

  9. Claudia Farias Gómez

    Muchas gracias por todos los mensajes y a «El Tonto y los Sabios» por publicar mi nota. Saludos cordiales

  10. Dulce Soledad Suárez

    Gracias Claudia Farías Gómez por compartir las letras, y a Federico Polak por este espacio!!!
    Saludos cordiales,
    Dulce Soledad Suárez

  11. Federico G. Polak

    Agradezco a V.M. de Anchorena y a M.S.M. sus comentarios acerca del blog, y desde luego también los elogios a la persona y al talento de Claudia Farías Gómez, incluyendo en lo referido a la autora a P. Liebau

  12. V.M. De Anchorena

    Leyendo los comentarios: a mí también me llamó la atención, en un primer momento, su gran elegancia. Saludos!

  13. V.M. De Anchorena

    Siempre es un gusto leer esta página y los ensayos de Claudia. La encontré en el Colón y me hizo algunos comentarios específicos: que los instrumentos de viento estaban «desajustados» en el primer acto, que a «Cura se le escaparon unas semifusas» en el dúo con Desdémona….etc. Espero que no le moleste que cuente esto, pero lo hago con el fin de expresar lo mucho que me admira que «deje de lado lo episódico que la memoria olvida» y se vuelque a asuntos más trascendentes. Ahí se ve su vena de escritora. Como siempre, la felicito y admiro la originalidad de sus puntos de vista, Saludos cordiales para todos. Di una mirada a la página. Excelente.

  14. P.Liebau

    Me gustó el artículo pero creo que ni Shakespeare redime la función a la que fui ( fue cuando se rompió el escenario). No me gustó la puesta ni la interpretación de Cura. Me resulta, sin embargo, imposible discutir con Claudia ya que le dio a la cuestión un sesgo inesperado. Saludos a todos.

  15. M.S.M.

    Felicitaciones a Claudia por esta publicación. Nos cruzamos en el Colón el día en que se estrenó «Otelo», y me impactó su «ser externo»: elegante, vestida de largo, de estricta gala y bella como siempre. Me admira cuantas cosas guarda en su «ser interno», que, sin duda, prevalece y opaca lo demás.
    Si bien no disfruté del todo la velada y comparto muchas de las críticas «ácidas» que se realizaron según señala el Dr.Polak, a quien de paso felicito por su página a la que entro por primera vez invitado por Claudia, esta perspectiva que se presenta en el artículo me reconcilia con la puesta. Saludos a todos.

  16. Federico G. Polak Autor de la entrada

    Excelente esta breve pieza. Gracias Claudia por un aporte alejado del estilo ácido de ciertas críticas que provocara la versión de Otelo puesta en el Colón recientemente. Un acierto la cita del comienzo de Harold Bloom (“Shakespeare ha inventado lo humano”)

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